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Otto F. Guzmán: Aporte para encauzar las demandas contra el poder

Otto F. Guzmán: Aporte para encauzar las demandas contra el poder

Es buen tiempo para pensar en la palabra «instituciones». La Corte de Constitucionalidad y la Corte Suprema de Justicia han estado funcionando en bloquear efectivamente los intentos del Ejecutivo, Congreso y Ejército (con apoyo de parte del sector privado y conservador que no le tocó pedazo de pastel en el trato) de perpetuar el actual modelo de hacer gobierno en este país y con ello también mantener el modelo de «República de Guatemala». Un modelo históricamente diseñado y estructurado que da la ilusión de que existe un orden intangible que todos seguimos, enlazados por las costumbres pero que por casi dos siglos ha legitimado el racismo, la exclusión, la miseria y que al mismo tiempo ha funcionado para varios grupos con poder. Esa es la República de Guatemala, la inscripción en su bandera misma evoca una fecha ilusoria, la fundación como Estado de ese modelo desigual y primitivo.

 

Hoy pasa que la lucha es contra el reacomodo de fuerzas dentro de la misma República. Un reacomodo que se ingenió en el norte y que tenía que servir para que dejáramos de exportarles migrantes y drogas a sus fronteras, y no terminar como una Venezuela porque ese era el próximo capítulo de nuestra historia si las manifestaciones de abril de 2015 hubieran pasado a más, según ellos.  El método durante el 2015 fue minar el movimiento organizado y apagarlo rápido, el primero en décadas, y poner a Venezuela como ejemplo ante el mundo de a dónde podía ir a parar un país civilmente desobediente. Ellos querían afuera a Otto Pérez  (y ahora probablemente a Jimmy Morales) si no, no se nos hubiera permitido la osadía de creernos capaces de botar a un gobierno con una manifestación con trompetas.

 

Entonces parece que no queda más opción que aceptar que la Guatemala tal y como la conocemos es parte de otro orden, uno con más poder al que le inquieta el hecho de que su gobierno no acate el plan para nosotros. Por suerte, en la pantomima de democracia que tiene actualmente el país, hay instituciones como las que ya mencioné que están funcionando y son ellas las que se deben tomar, creo yo, y en donde se debe poner la presión de repensar y regenerar el concepto de República de Guatemala y de todo lo que eso implica. Esto sería importante si se rehúsa la idea del enfrentamiento directo y armado contra las fuerzas que todos conocemos que serían, pienso, las únicas dos opciones para resquebrajar de verdad el modo actual que es el que favorece y alienta a que pasen situaciones como las que están pasando en el Congreso y Ejecutivo. Ambas con sus consecuencias inciertas. ¿Si el gobierno contara con el apoyo de Estados Unidos, sería así de fácil pedir y conseguir renuncias?

 

Es difícil porque ninguna persona de ningún sector quiere perder o renunciar a sus privilegios, las personas que ostentan históricamente el poder no se van a hacer el harakiri y nuestras manifestaciones siguen siendo reacciones ante hechos puntuales, pidiendo renuncias de piezas de la maquinaria pero aún jugando bajo sus reglas. Por eso pienso que se debe acudir a las instituciones que tienen el poder más alto, que son las que están aparentemente funcionando, y plantear la disolución y replanteamiento del modelo de representatividad del Congreso, los alcances del Ejecutivo, el papel de Estados Unidos en los asuntos internos del nuevo país, la presencia de la corporaciones multinacionales que depredan el territorio, la generación independiente de energía, la inclusión, la creación de un ente ajeno al Estado que administre imparcialmente la información que llega a la población, etc. En conclusión, replantear totalmente el concepto de República, crear una nueva bandera que englobe a lo que llamamos país, cualquiera que sea la definición de esa palabra. Pero lo digo de nuevo y ni fui yo, fue Mao: la acción no debe ser una reacción sino una creación.

Loszopilotes58495

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