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Poesía inmediata: el abismo por madrugadas (antología de la Revista Mandrágora)

Poesía inmediata: el abismo por madrugadas (antología de la Revista Mandrágora)

Para nosotros la publicación de esta antología es básicamente una muestra de gratitud hacia la Revista Mandrágora (www.revistamandragora.com) por lo que ha hecho hacia la literatura guatemalteca en específico y, por extensión, hacia autores hispanoescriturales. La Revista Mandrágora es una espacio que no discrimina entre autores emergentes y/o consolidados, pues la única propuesta inmediata, tal como el nombre de la obra, es acercárseles sin pretensión alguna.

 

«Los poemas reunidos aquí son concéntricos pero pertenecen a un movimiento holístico y sin embargo no se tocan; se han visto de reojo: son producto de poetas que —en su mayoría— no se conocen entre sí. Comparten, de todos modos, una característica: nos hicieron sentir eso que la poesía produce. Nadie sabe cómo llamarlo, pero es palpable: la poesía es algo que anda por la calle.

 

Los textos son parte de una serie de publicaciones recopiladas en revista Mandrágora con el nombre de «Poesía inmediata». Todos los poetas antologados aquí siguen afortunadamente vivos y residen en diversas ciudades de Hispanoamérica. De Madrid a Bogotá y desde Buenos Aires hasta Ciudad de Guatemala, pasando por Honduras, Quetzaltenango, Antigua Guatemala y Ciudad de México. Ejercen diversos oficios, son periodistas, ingenieros, abogados, editores, libreros, maestros, traductores, correctores, bloggers y/o bohemios». Fernando Vérkell (un total de 25 autores).

 

Muestra poética

 

Ajbe´, de Marlon Francisco

 

Camino siempre

desde antes de abrir los ojos

desde el pasado

ya venía caminando

 

soy viajante

 

Nací para gastar las suelas

 

Triste

con hambre a solas

sigo acumulando pasos

marchando sobre esta rueda del tiempo

 

no voy huyendo de nada

camino ligero

porque me urge llegar

porque sé quiénes allá me esperan

 

Hoy no he descansado

no he dejado de andar por el sendero

 

Escarbo muy adentro

porque se oyen voces

porque se ven manos que acarician

 

Ahí quiero llegar

 

tal vez ahí me siente a descansar

 

 

Dejarte ir, de Johanna Godoy

 

Dejarte ir

entre lirios rojos

y cortinas moradas azotadas por el tiempo

en la fuerza de tu puño

asido a una transición tortuosa.

Dejarte ir

en la luz del equinoccio de primavera

pringando las aristas de Chichen Itzá.

Dejarte ir

en la rabia de tu decadencia

en la impotencia de no hacer nada

en la debilidad de un cuerpo

que te traiciona

y se vierte

por el desagüe de la muerte.

 

 

De tal manera me atrae el desborde, de Eduardo Villalobos

que tiemblo de espasmo cuando no hay precipicios

equilibrista de lunas sucias

aprendo en silencio el modo de caerme

de todos los faros elijo el vacío

que tiende enramado sus ríos al peso

por eso he cambiado las alas por hambre

las huellas por signos

los pasos por asco

apenas descubro una grieta en la zarza

y pongo entre espinas

mis brotes aéreos

de allí mi costumbre de andar por el vértigo

de caer entre brazos que esconden abismos

soy el que salta

el que apura los tramos y delira

y sueña que cae

y luego entierra en la nada

sus pezuñas

 

 

Poema para poetas, de Alina Kummerfeldt 

 

II

No se corta el tallo

no se esposan ímpetus

no se esclavizan recuerdos

Se podan máscaras

por amanecer poemas,

se destapan hormigueros

para que nos pellizquen

nos hagan vivos,

se sueltan caballerías

para que cada sentimiento

encuentre

su trote

No se describen pasos

se inventan rumbos.

 

Para Cecilia, de Arturo Santana

 

Ayer

escribí una carta

sin destinatario.

Fue pasatiempo inútil

llamado desahogo,

soledad.

Cien líneas

y ninguna frase

de cortesía o perdón.

Era fácil,

dos o tres años atrás.

La tinta

se secó en otoño;

¿o en invierno?

No recuerdo.

Ayer

solo encontré papel

y un trozo de carbón.

No era tu estilo,

tampoco lo era la carta.

Era de nadie,

ya lo dije

desde el principio.

Un mar sin orilla,

sin luna, sin sol,

sin anillo…

Olvida eso,

lo haces muy bien.

¿Qué decía?

Nada quizá;

no lo sé,

me gusta divagar.

Disculpa.

 

Loszopilotes58495

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